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Víctor Abolafia, en Libertad Digital: «Alimentar a un gato en Canarias»

Víctor Abolafia analiza un conflicto sin villanos: el bienestar de las colonias felinas frente a la protección de la fauna endémica de Canarias.

Víctor Manuel Abolafia Castro, vicepresidente de la ACC, publica en Libertad Digital un análisis sobre las colonias felinas en Canarias leído desde la criminología verde.

De qué trata

El artículo plantea un conflicto en el que no hay villanos: quien alimenta una colonia de gatos actúa por compasión, pero en un archipiélago donde cerca del 40 % del territorio es espacio natural protegido —en Tenerife los parques ocupan el 43 % de la isla, unas 88.000 hectáreas— esa ayuda puede tener consecuencias ambientales involuntarias. El gato doméstico figura en la lista de las cien peores especies invasoras de la UICN: caza lagartos, lisas y aves endémicas, y los comederos atraen roedores que alteran el ecosistema. A ello se suman riesgos sanitarios como la toxoplasmosis o la bartonelosis.

Los dos lados del debate

El autor reconoce el valor del método CER —captura, esterilización y retorno— cuando se aplica bien, y cita los programas de San Cristóbal de La Laguna y Los Realejos, además de casos en los que una colonia pasó de veinte gatos a siete en cinco años. Su objeción no es al método, sino a su aplicación incompleta: si no se capturan todos los ejemplares, el efecto se diluye. El marco normativo tampoco ayuda, repartido entre la Ley 7/2023 de bienestar animal, la Ley 42/2007 de patrimonio natural y la Ley 4/2017 de espacios protegidos de Canarias.

La conclusión

Desde la criminología verde distingue tres justicias —ambiental, de especies y ecológica— y sostiene que ninguna es ilegítima: el problema es que están repartidas entre administraciones distintas. Propone diferenciar según el valor ecológico de cada zona, atacar el abandono en origen, gestionar con evidencia científica y armonizar la normativa entre cabildos y ayuntamientos. Ni criminalizar a quien cuida, ni mirar hacia otro lado ante el daño.

Léelo completo

El texto íntegro está en Libertad Digital. Las opiniones expresadas son las de su autor.

Asociación de Criminólogos de Canarias